martes, 19 de mayo de 2009

Tomemos una taza de té

Fragmento del libro "La elegancia del erizo", de la autora Muriel Barbery. Aún lo estoy degustando. La verdad es que me está costando, pues en algunos momentos se convierte en un libro de filosofía profunda, pero bueno, con un poco de atención se pueden cazar perlas como la que sigue:

Sirvo el té y lo degustamos en silencio. Nunca antes lo habíamos tomado juntas por la mañana, y esa brecha en el protocolo de nuestro ritual tiene un extraño sabor.
-Es agradable- murmura Manuela.
Sí, es agradable pues gozamos de una doble ofrenda, la de ver consagrada en esta ruptura en el orden de las cosas la inamovilidad de un ritual al que hemos dado forma juntas para que, tarde tras tarde, se enquistara en la realidad hasta el punto de conferirle sentido y consistencia y que, por el hecho de transgredirse esta mañana, adquiere de pronto toda su fuerza; pero saboreamos también, como lo habríamos hecho de haber sido un néctar preciado, el don portentoso de esa mañana incongruente en la que los gestos mecánicos toman un impulso nuevo, en la que aspirar el aroma, probar, dejar reposar, servir de nuevo, beber a pequeños sorbos viene a ser vivir un nuevo renacer. Esos instantes en que se nos revela la trama de nuestra existencia, mediante la fuerza de un ritual que recuperaremos como era antes con mayor placer aún por haberlo infringido, son paréntesis mágicos que le ponen a uno el corazón al borde del alma, porque, fugitiva pero intensamente, una pizca de eternidad ha venido de pronto a fecundar el tiempo. Afuera, el mundo ruge o se adormece, arden las guerras, los hombres viven y mueren, perecen unas naciones y surgen otras antes de caer a su vez, arrasadas, y en todo ese ruido y toda esa furia, en esas erupciones y esas resacas, mientras el mundo va, se incendia, se desgarra y renace, se agita la vida humana.Entonces, tomemos una taza de té.

Reflexiones de un peregrino


Del libro “Bueno, me largo”, de Hape Herkeling. Este libro ha sido un exitazo de ventas en Europa (más de 3.000.000 de libros vendidos), así que si este verano teneís pensado hacer el Camino de Santiago, seguro que os contrareís con algún que otro lector de este libro que pretende emular al protagonista. El libro está entretenido, y parece que el autor si que consiguió algún tipo de iluminación espiritual. No puedo dejar de sentir cierta envidia, pues en mi experiencia como peregrino la iluminación me resultaba todavía inalcanzable, así que este verano lo volveré a intentar de nuevo, a ver si doy con el interruptor de la luz.

Aquí comparto algún que otro fragmento del libro, que por diversas razones me han llamado la atención.


(…) Después de todo, el humor no es más que una especie de válvula de escape. Quien se ríe de corazón, está diciendo: no soy peligroso. Quien intenta provocar una risa o una sonrisa, simplemente está preguntando: ¿eres peligroso, o te agrado? Y se nota cuando surge de corazón. (…) En los chistes buenos sólo importa una cosa: la inteligencia, junto con una descarga de amor y miedo.
¡El humor tiene que venir de las tripas y debe abrir y ensanchar la mirada! Y una pizca del bajo vientre hace sensual un chiste.

¿Qué nos hace humanos? Nuestras pequeñas manías y los grandes errores. De no ser por ellos, ¡todos seríamos dioses ambulantes!

Quien quiera experimentar una iluminación espiritual, probablemente deba experimentar su absoluto contrario: la oscuridad.

Durante mi camino me he preguntado, una y otra vez, qué significa realmente el sufrimiento. A la larga el sufrimiento es una incomprensión. Y cuando no comprendemos algo debemos tener confianza. De modo que a veces es nuestra actitud la que nos hace sufrir.

Y la hermandad parece ser algo que quiere enseñarme este camino. Pese a todas las diferencias que hay entre los peregrinos, el camino me obliga cada vez más a buscar lo que tenemos en común, lo que me une a ellos y no lo que me separa. Todos buscamos la misma meta sí, y la hermandad, quizás la más terrenal de todas las virtudes, sólo puede aprenderse aquí y ahora. Y cada uno hace lo que puede.

De pronto me siento estrechamente unido a todas las personas que han recorrido este camino, con sus deseos, sus anhelos, sus sueños, sus temores, y siento que no estoy haciendo solo este camino.

lunes, 27 de abril de 2009

Remover los copos de avena


"Remover los copos de avena" es un concepto que aparece en el libro Psicología del amor romántico, de Rober A. Jonson, y estos parrafos que aquí copio pertenecen al libro Meditación Vipassana y Gestalt, y explicado por Dhiravamsa:

Remover los copos de avena es un acto humilde, que no es excitante ni emocionante, pero que simboliza una cualidad de relación que hace descender el amor a la tierra. Represente una voluntad de compartir la vida humana corriente, de encontrar significado en las tareas sencillas y poco románticas: ganarse la vida, vivir dentro de un presupuesto, sacar la basura, dar de comer al bebé en la mitad de la noche. "Remover los copos de avena" implica encontrar la capacidad de relacionarse, encontrar el valor, la belleza incluso, en las cosas sencillas y corrientes, dejar de exigir eternamente un drama cósmico, un espectáculo o una intensidad extraordinaria en todo. Igual que el construir el hielo de los monjes Zen, la rueca de Gandhi, el montar la tienda de campaña de San Pablo, representa el descubrimiento de lo sagrado en medio de lo humilde y lo corriente.

Jung dijo una vez que el sentimiento es una cuestión de lo pequeño y en el amor humano eso parece ser cierto. La relación verdadera entre dos personas se experimenta en las pequeñas cosas que hacen juntos. Por ejemplo, la conversación tranquila cuando cesa la agitación del día, una suave palabra de comprensión, la compañía diaria, el coraje que se ofrece en un momento difícil, el regalito inesperado, un gesto espontáneo de amor.

Cuando dos personas se relacionan genuinamente la una con la otra, están deseosas de entrar juntas entodo el espectro de la vida. Son capaces de transformar incluso las situaciones aburridas, difíciles y mundanales en un componente alegre y satisfactorio de la vida. Por el contrario, el amor romántico solamente puede durar mientras los componentes de la pareja están embriagados el uno del otro, mientras dura el dinero y la diversión es excitante. "Remover los copos de avena" quiere decir que dos personas hacen descender su amor desde el nivel aéreo de las fantasías excitantes y lo convierten en una inmediatez terrenal y práctica.

El amor se siente satisfecho de hacer muchas cosas que al ego le aburren. El amor se siente deseoso de trabajar con los humores y las sinrazones de la otra persona. El amor está deseoso de preparar el desayuno y llevar la contabilidad. El amor está deseoso de hacer estas cosas de "copo de avena" de la vida porque se relaciona con una persona, no con una proyección idealizada.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Donde está la oportunidad?

Hay situaciones en la vida en la que resulta necesario parar y plantearse que rumbo se quiere tomar. Una de estas situaciones es sin duda la pérdida de un empleo. Actualmente, y según las estadísticas, esto le sucede a 3,5 millones de personas. A mi me sucederá dentro de poco.

Muchas personas de mi entorno se han alegrado por mi cuando se han enterado de esta noticia, pues sabían que mi trabajo de contable no me "llenaba", y puede ser el detonante para, en mi caso, cambiar de vida. Sobre el papel puede que tengan razón. Incluso yo, cuando fantaseaba con la posibilidad de quedarme sin trabajo, lo veía como una suerte, pues parece que la vida tomaba por mi la decisión que yo no me atrevía a tomar.

Hasta aquí la teoría. En la práctica, vivir una pérdida de empleo, tener que acudir a trabajar aun sabiendo que no recibiremos nuestro sueldo, para que ante la ley no se nos pueda acusar de abandono de puesto de trabajo; tener que mentir día tras día a los proveedores que desean cobrar, sabiendo que lo más probable es que no cobren nunca; escuchar las historias de los compañeros, que se lamentan de que como no vayamos pronto al paro no tendrán con que dar de comer a sus hijos... Vivir todo esto, en la práctica es una de las experiencias más jodidas que me ha tocado vivir en mi vida. Vale que mi situación no es desesperada. Aún tardaré un tiempo hasta que empiece a notar la falta de dinero. No tengo hijos, no tengo hipoteca...

Me pregunto, entonces ¿que me pasa? ¿que es lo que me preocupa? Lo único que se me ocurre es lo que decía al principio, que esta es una situación en la que se han de tomar decisiones de futuro, ver que camino me apetece tomar, y si este camino, a la larga, me ofrecerá la oportunidad de poder vivir de una manera más o menos digna.

viernes, 18 de enero de 2008

Annabel Lee



Esta mañana escuchando la radio he recordado una mención a la vieja y hermosa canción de Radio Futura, basada en un poema de Edgar Allan Poe. He copiado la información de internet:

Edgar Allan Poe es uno de los más grandes escritores estadounidenses, considerado el padre del cuento y del relato policial. Pero Poe no sólo fue cuentista, sino también poeta, y uno de sus poemas más populares es el magistral Annabel Lee.

Poe tenía una personalidad explosiva y cáustica, lo que le causó problemas con su padrastro y en los empleos que desempeñó. Sin embargo, su amor por Virginia Clemm, su esposa, era “una especie de adoración hacia su belleza” según George Rex Graham, quien fuera jefe de Poe cuando éste era editor de una revista.

Virginia era prima de Poe, hija de la hermana de su padre. Edgar y Virginia se casaron secretamente en 1836, cuando ella tenía 13 años y él 27. Al ministro presbiteriano que los casó tuvieron que mentirle diciendo que ella tenía 21.

Virginia enfermó de tuberculosis en 1842 provocando gran depresión en Edgar. Finalmente, después de cinco años de padecimientos, murió en 1847 a los 24 años. La vida de Edgar Allan Poe perdió el rumbo después del deceso e intentó suicidio al año siguiente. Su desdicha fue agravada por su mala situación económica, muriendo presumiblemente por excesos en la bebida y las drogas en 1849, a los 40 años. Sus últimas palabras fueron “¡Que Dios se apiade de mi pobre alma!”.

Annabel Lee fue el último poema que escribió, publicado después de su muerte, y buena parte de sus biógrafos e historiadores coinciden en señalar que lo escribió pensando en Virginia.

Annabel Lee (español)
(Traducción de María Condor y Gustavo Falaquera)

Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar,
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí…
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee.
As
í, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Pobre Tierra. Pobres Hombres.

Fuente: internet, no recuerdo la página. Me he acordado de está carta cuando me he dado cuenta que la última cumbre que se ha celebrado sobre el medio ambiente va a ser otro fracaso.

En el año 1854 el jefe indio Noah Sealth respondió de una forma muy especial a la propuesta del presidente Franklin Pierce para crear una reserva india y acabar con los enfrentamientos entre indios y blancos. Suponía el despojo de las tierras indias. En el año 1855 se firmó el tratado de Point Elliot, con el que se consumaba el despojo de las tierras a los nativos indios. Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años. Su memoria ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes.

"¿Como se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

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Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los rios y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

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Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

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Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atras la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No se, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

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No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para que sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

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Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar mas que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.

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¿Que seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

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Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo, queda exento del destino común.

Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminaran hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.. ¿Donde esta el matorral? Destruido. ¿Donde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."

jueves, 8 de noviembre de 2007

Recuerdo Infantil


Este poema se lo he quitado al blog que tiene colgado mi profesor de EGB "Don Avelino". Con este nombre se presentó el primer dia de curso en el 6º B. ¡Que miedo le teníamos y que mayor parecía! Hace unos meses nos encontramos y nos explicó que aquel primer día de curso tenía sólo 22 años, y que era su primer día como maestro. Imagino que debía de estar tan cagado como nosotros. Yo lo recuerdo con cariño, como una de las primeras personas que creyó en mi. Un día, cuando estaba preguntando la lección, me cayó a mi una de sus preguntas, algo sobre el sistema sangüineo. Yo me quedé mudo, y él me ayudó: a ver, di lo que estás pensando. Respondí bien.
Todo mi respeto y admiración a los que trabajáis con niños.
Un abrazo Avelino.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado