Mostrando entradas con la etiqueta Escrito por mi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escrito por mi. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de julio de 2007

Querido fantasma


¡Jodida neurosis! La entiendo como mi incapacidad para saber como desenvolverme en cada situación, sobre todo situaciones de crisis o conflictos internos.

Ante un asunto importante entran en juego los diálogos internos o razonamientos que pretenden ponderar las consecuencias de una u otra acción, y son tantos y tan contradictorios que el resultado final es la falta de acción, o en el mejor de los casos una acción desprovista de energía, que no produce ningún resultado satisfactorio y que añade más frustración a la ya amplia colección mis frustraciones.

Es importante la gestión de esta frustración. La vivencia del dolor que produce y una visión de la misma en términos de aprendizaje creo que me ayudan a evitar la sensación de fracaso que no contribuye en nada mi crecimiento emocional.

Una frustración ya la puedo considerar la cara y los ojos del fantasma que tanto miedo me da antes de emprender la acción. Cuando ya se le puede mirar cara a cara quizás se atenúe un poco el miedo y la acción siguiente la pueda emprender con una confianza que antes no tenía en ese mi fantasma. Ya le puedo decir:

- “Hola compañero. ¿Así que tu eres lo peor que me puede ocurrir? Pues quizás a partir de ahora lo que me ocurra no sea tan malo”

martes, 24 de julio de 2007

Resaca de un fin de semana intenso

El taller de sexualidad ha sido agotador, y me he encontrado en un mar de emociones del que he dudado muchas veces poder salir. No puedo decir que haya realizado grandes descubrimientos. Más bien ha sido al contrario, me he dado de narices con viejos fantasmas, escondidos en lo más profundo de mi ser, donde permanecían enterrados con la esperanza de que el tiempo y la madurez dieran cuenta de ellos.

Sexualidad, que diferente suena ahora esta palabra. Ya no me resulta algo prohibido, clandestino, criticable. Es, para mi, el nivel más hermoso y profundo de la relación entre personas, y que pobre ha sido mi vida al no conseguir contemplarla en estos términos, porque quien sabe, puede que estemos hablando de la esencia, el punto en el que se conectan el alma y el cuerpo de las personas.

El dolor y la tristeza han estado muy presentes durante todo el taller, y en el camino he encontrado a personas maravillosas que han puesto su mano en el hombro de mi alma para reconfortarme y que me han hecho llorar de gratitud.

En este taller he descubierto que la vida está hecha de momentos, pedacitos de tiempo que no volverán ha repetirse, y que mi trabajo es conseguir que se conviertan en los ingredientes de mi felicidad; que estos momentos tan ansiados no siempre se pueden compartir con la persona que quiero; y que muchas veces, el dolor, si lo puedo soportar hasta que se acabe, si consigo que no se torne rencor, está producido por un amor más grande que mi corazón, y tengo esperanza o la fantasía de que ese dolor sea eso, agujetas en ese músculo que se está haciendo un poco más grande.

Yo soy responsable y guardián de mis momentos, y no tengo derecho a conseguirlos robándoselos a nadie, porque no me sirven y porque lo que le quito es ni más ni menos que un trocito de su vida. Curiosamente, sin necesidad de robar ni de exigir, hay personas que me han ofrecido ratos memorables, que nos han servido a ambos, y que ha sido tan generoso el que me lo ha ofrecido como yo que lo he recogido.

Me apetecía compartir esto, gritarlo al mundo, porque aunque con dolor, pena y vacio, me siento esperanzado, sabiendo que siempre es posible que la vida me vaya mejor, y que será así hasta el momento antes de que todo se acabe. Brindo por ello.